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Sepultar la palabra cárcel


Hoy es un día

en que no veo las rejas

ni quiero hablar de ellas

Deseo sepultar la palabra cárcel

para no empañar la libertad que tengo.

Es una libertad viajera

suave como la música

que escucho sin oír

proviene del recuerdo

de pasos infantiles

en bosques solitarios.

Nidales de arrendajos

colgados de un bucare

cien pájaros trinando

hacen un piano celestial.

Un riachuelo con nombre de fruta

brinda en sus aguas dulces

su sabor tropical.

Un mango picoteado cae a mis pies

y subo la mirada hacia el campesino

que silenciosamente me observa.

No sé ni cómo ni cuándo ha llegado

con su pisar de indio.

No sé por qué se empeña en cuidarme

si a los once años ya sé defenderme.

A veces me pregunto

cuando comenzó mi lucha por los humildes

de mi tierra.

Cuándo empezó mi verdadera vida.

Cuándo mi sufrimiento y mi alegría.

Y yo mismo me respondo que fue

justo en aquel momento.

Hoy deseo sepultar la palabra cárcel

para no empañar la libertad que tengo.

Hoy deseo recorrer el verdor de la hacienda

junto a aquel campesino.

Y hablarle de la lucha

que él mismo me indicó con su mirada

decirle que sigo sosteniéndola

que más nunca dejaré este camino

ya ni vivo ni muerto.

28/04/1977

Diego Salazar Luongo